26 julio, 2017 Salud

¿Tomar el sol en el embarazo? Sí, pero con moderación y precauciones

¿Te gusta y te apetece tomar el sol en vacaciones? ¡Buenas noticias! Aunque estés embarazada, puedes hacerlo pero, eso sí, con cuidado y tomando algunas precauciones.

Como sabemos, la exposición solar controlada es una de las formas que tenemos, junto con la alimentación y los suplementos, de obtener vitamina D para nuestro organismo. Esta es fundamental para absorber el calcio, elemento principal de los huesos. Además, por qué no, después del invierno nos gusta vernos favorecidas con un toque de color en nuestro cuerpo.

Las mismas precauciones para todos

Tanto las mujeres embarazadas como el resto de personas (adultas) que van a exponerse al sol deben seguir unas recomendaciones para hacerlo de forma saludable y que no perjudique nuestra salud y nuestra piel. Estas recomendaciones, tan repetidas por los dermatólogos verano tras verano, y que ahora embarazada debes hacer más caso que nunca, son:

  • Evitar las horas centrales del día. Aprovecha la primera hora de la mañana y la última de la tarde, además la temperatura será más agradable y no hará tanto calor.
  • Utilizar protección solar adecuada a cada tipo de piel. Es importante aplicarla media hora antes de exponerse al sol y renovarla después de cada baño y cada dos horas. Presta especial atención a las zonas donde tienes manchas cutáneas.
  • No pasar mucho tiempo al sol. Aunque estés en la playa o la piscina, intenta pasar el mayor rato posible debajo de la sombrilla.
  • Utiliza ropa holgada para protegerte y sombreros para evitar el sol directo en el rostro.

 

Precauciones específicas para las embarazadas

  • El melasma, también conocido como cloasma o máscara del embarazo, es una patología que surge durante el embarazo y que consiste en la aparición de manchas en el rostro. Se trata sobre todo de un problema estético. Aunque su aparición es por causa hormonal, el sol puede empeorar el oscurecimiento. Por eso es necesario aplicarse protección solar de alto espectro y evitar la exposición prolongada al sol. Estas manchas, habitualmente, desaparecen meses después de dar a luz.
  • Durante el embarazo, la temperatura corporal aumenta. Esto es importante tenerlo en cuenta para evitar la hipertermia o aumento excesivo de la temperatura, ya que puede afectar al feto. Para ello es importante no pasar mucho tiempo expuesta al sol ni darse baños demasiado calientes durante tiempo prolongado.
  • La tripita puede estar expuesta al sol, no hay problema en ello. Pero hay que tener en cuenta que la piel de la barriga está más distendida y, por tanto, más sensible al sol, y que, además, las hormonas del embarazo provocan hiperpigmentación, que puede provocar oscurecimiento de la línea alba (esta que suele salir en el embarazo y que recorre la tripa desde el pubis hasta el ombligo). Por todo esto, hay que extremar las precauciones: utilizar protección pantalla total y evitar las horas centrales del día y largas exposiciones al sol.
  • Las zonas más propensas a la aparición de estrías deben cuidarse especialmente, ya que son más sensibles y les puede afectar más el sol.

 

Como ves, con unas pequeñas pautas y cuidados podrás disfrutar del sol y del verano de manera saludable y beneficiosa para ti y para tu bebé.

 

 

Fotos: Pixabay

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